
La primera semana de clase no es solo para conocer nombres, repartir materiales y empezar con las primeras actividades.
También es el momento de enseñar cómo funciona el aula.
Muchas veces damos por hecho que los estudiantes ya saben qué hacer, pero cada clase tiene sus propias normas, espacios y formas de trabajar.
Por eso, cuanto más claras sean las rutinas desde el principio, más fácil será el resto del curso.
Estas son 10 rutinas que merece la pena enseñar y practicar durante la primera semana.
1. Cómo entrar al aula
Parece algo muy simple, pero puede marcar mucho la diferencia.
Enséñales qué deben hacer al entrar:
- dónde dejar la mochila;
- dónde colocar la carpeta;
- si deben entregar algo;
- dónde sentarse;
- qué actividad deben empezar.
Cuanto más clara sea la entrada, menos tiempo se pierde al comenzar el día.
2. Qué hacer al empezar la mañana
Es muy útil que los estudiantes sepan qué tienen que hacer sin esperar una instrucción cada día.
Puede ser algo tan sencillo como:
guardar sus cosas;
sentarse;
sacar un material;
completar una pequeña actividad;
leer durante unos minutos.
Una rutina de inicio ayuda a que la clase empiece de forma más tranquila.
3. Cómo pedir ayuda
Durante los primeros días surgen muchas preguntas.
Por eso conviene enseñar desde el principio cómo deben pedir ayuda.
Puedes explicar, por ejemplo:
si deben levantar la mano;
si pueden preguntar primero a un compañero;
si existe algún lugar donde colocar el trabajo cuando necesitan ayuda;
o qué hacer mientras esperan.
Esto evita que varios estudiantes te llamen al mismo tiempo constantemente.

4. Cómo usar y guardar los materiales
Los estudiantes necesitan saber dónde están las cosas y qué deben hacer cuando terminan de utilizarlas.
Cómo coger los materiales; cuántos pueden utilizar; cómo compartirlos; dónde devolverlos; y qué hacer si algo se rompe o se termina.
Dedicar unos minutos a esto puede ahorrarte mucho tiempo después.
5. Qué hacer cuando terminan una actividad
Una de las preguntas más frecuentes durante el curso es:
“¿Qué hago ahora?”
Puedes evitarla enseñando desde el principio qué opciones tienen cuando terminan.
Por ejemplo:
revisar su trabajo;
leer;
terminar una actividad pendiente;
hacer una actividad extra;
o esperar en silencio.
Lo importante es que sepan qué hacer sin depender siempre de una nueva instrucción.
6. Cómo cambiar de una actividad a otra
Las transiciones suelen ser uno de los momentos más desorganizados del día.
Por eso merece la pena practicarlas.
Enséñales cómo:
guardar lo que están usando;
sacar el siguiente material;
cambiar de lugar;
moverse hasta la alfombra;
o cambiar de centro.
Al principio puede parecer repetitivo, pero una buena transición hace que el día fluya mucho mejor.

7. Cómo trabajar con un compañero o en grupo
Trabajar juntos también es una rutina que se aprende.
Habla con ellos sobre:
cómo escuchar;
cómo esperar el turno;
cómo compartir materiales;
cómo resolver pequeños desacuerdos;
y cómo mantener un volumen adecuado.
Puedes modelar ejemplos correctos e incorrectos para que sea más fácil entenderlo.
8. Cómo formar una fila y desplazarse
Si tu grupo tiene que moverse por la escuela, esta rutina merece tiempo.
Practica cómo formar la fila, cuánto espacio dejar entre compañeros y qué hacer mientras esperan.
También puedes explicar qué esperas de ellos cuando caminan por pasillos o se desplazan a otros espacios.
9. Cómo recoger
Recoger no debería depender siempre de que la maestra diga dónde va cada cosa.
Durante la primera semana enseña claramente:
qué guarda cada estudiante;
dónde va cada material;
cómo deben dejar su espacio;
y qué hacer cuando terminan.
Puedes practicar esta rutina incluso aunque la actividad haya sido muy sencilla.
10. Cómo prepararse para salir
El final del día también necesita una rutina.
Explícales en qué orden deben:
guardar los materiales;
recoger sus pertenencias;
preparar la mochila;
revisar si llevan algo a casa;
y esperar para salir.
Cuando esta rutina está clara, los últimos minutos del día son mucho más fáciles de manejar.

No basta con explicarlas una vez
Una rutina no se aprende porque la hayas explicado.
Hay que modelarla, practicarla y repetirla.
Durante la primera semana puedes incluso detenerte y volver a empezar si una rutina no salió bien.
A veces funciona muy bien seguir estos tres pasos:
- Explica qué esperas.
- Muéstrales cómo hacerlo.
- Deja que lo practiquen.
Y vuelve a hacerlo al día siguiente si es necesario.
Las primeras semanas requieren mucha repetición, pero ese tiempo suele compensarse durante el resto del curso.
Empieza con pocas y añade más poco a poco
No necesitas enseñar todas las rutinas el primer día.
Es mejor introducirlas cuando realmente vayan a utilizarlas.
Durante la primera mañana puedes centrarte en entrar, guardar las cosas, pedir ayuda y recoger.
Después puedes ir incorporando las demás.
Lo importante es que sean claras, consistentes y fáciles de recordar.
Una clase con rutinas bien establecidas no significa que todo vaya a ser perfecto, pero sí hace que los estudiantes sepan qué se espera de ellos y que muchas pequeñas situaciones del día se resuelvan de forma mucho más sencilla.
Espero que estas ayudas te faciliten un poco el regreso a clases,
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Antes de irte…
¿Tú tienes alguna otra estrategia para implementar rutinas? Cuéntamelo en los comentarios.
Muchas gracias por tu visita
Paulina Romero de Monster’s Chest










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