7 consejos para sobrevivir el regreso a clases

Los primeros días de clase pueden ser intensos. Hay materiales que organizar, nombres que aprender, rutinas que enseñar y muchas pequeñas cosas que resolver sobre la marcha.

Por eso, durante las primeras semanas es importante simplificar todo lo posible. No se trata de hacerlo todo desde el primer día, sino de crear una base que haga el resto del curso mucho más fácil.

Aquí tienes algunos consejos prácticos que pueden ayudarte.

1. Prioriza las rutinas antes que el contenido

Durante los primeros días, enseñar cómo funciona la clase es tan importante como empezar con matemáticas o lectura.

Practica cosas básicas como:

  • dónde guardar los materiales;
  • cómo pedir ayuda;
  • qué hacer cuando terminan una actividad;
  • cómo formar una fila;
  • cómo recoger;
  • cómo cambiar de una actividad a otra.

Aunque parezca que estás dedicando mucho tiempo a estas cosas, cada rutina bien aprendida te ahorrará muchas interrupciones más adelante.

2. No expliques todas las normas el primer día

Es difícil recordar muchas instrucciones nuevas a la vez.

En lugar de explicar todo durante la primera mañana, introduce cada procedimiento cuando realmente vaya a utilizarse.

Antes de trabajar en parejas, explica cómo hacerlo.

Antes de utilizar los materiales, enseña dónde están y cómo deben guardarse.

Antes de empezar los centros, practica cómo cambiar de uno a otro.

Las instrucciones funcionan mucho mejor cuando tienen un contexto claro.

3. Ten siempre preparada una actividad extra

Durante las primeras semanas es muy difícil calcular los tiempos.

Una actividad que pensabas que duraría veinte minutos puede terminar en diez.

Por eso conviene tener algunas actividades sencillas preparadas para esos momentos.

Pueden ser tarjetas de vocabulario, lectura independiente, actividades de colorear siguiendo instrucciones, pequeños retos matemáticos, pausas activas o juegos de observación.

La clave es que necesiten muy poca explicación.

4. Utiliza actividades sencillas para observar

Los primeros días también sirven para conocer a tus estudiantes.

Una actividad sencilla puede ayudarte a descubrir muchas cosas:

quién necesita que repitas las instrucciones;

quién trabaja de manera independiente;

quién tiene dificultades para escribir, recortar o colorear;

quién termina muy rápido;

quién necesita ayuda para empezar.

No todo tiene que ser una evaluación formal. Observar cómo trabajan durante actividades normales puede darte muchísima información.

5. Practica las transiciones

A veces el momento más complicado de una clase no es la actividad, sino lo que sucede entre una actividad y otra.

Guardar materiales.

Sacar una carpeta.

Moverse hasta la alfombra.

Formar una fila.

Cambiar de centro.

Durante los primeros días dedica tiempo a practicar estas transiciones.

Cuando los estudiantes saben exactamente qué tienen que hacer, el día fluye mucho mejor.

6. Incluye movimiento durante el día

Después del verano, especialmente los estudiantes más pequeños necesitan volver poco a poco a la rutina escolar.

No esperes a que toda la clase esté inquieta para hacer una pausa.

Incluye pequeños momentos de movimiento entre actividades: estirarse, seguir una instrucción motora, hacer algunos saltos o completar una pausa activa de uno o dos minutos.

A veces un minuto de movimiento puede ayudarte a conseguir muchos más minutos de atención después.

7. Deja espacio en tu planificación

Durante los primeros días siempre aparecen imprevistos.

Una explicación tarda más.

Un estudiante necesita ayuda.

Una rutina necesita practicarse otra vez.

Algún material no está preparado.

Por eso intento no llenar cada minuto de la planificación.

Dejar pequeños espacios te permite adaptarte sin sentir que todo el día va con retraso.

Y si finalmente sobra tiempo, siempre puedes utilizar alguna de esas actividades extra que ya tienes preparadas.

Empieza poco a poco

Las primeras semanas no tienen que ser perfectas.

Tu principal objetivo es que tus estudiantes conozcan las rutinas, aprendan cómo funciona la clase y empiecen a sentirse cómodos en ella.

El contenido irá llegando.

Una clase con rutinas claras, actividades sencillas y una planificación flexible suele hacer que esas primeras semanas sean mucho más llevaderas para todos.

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Antes de irte…

¿Tú tienes alguna otra estrategia para sobrevivir el regreso a clases? Cuéntamelo en los comentarios.

Muchas gracias por tu visita

Paulina Romero de Monster’s Chest

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